Hoy en la clínica, tuvimos muchos casos del resfrío
y la tos. Atendíamos a una mujer embarazada de diecisiete años. Su novio tiene
quince años. Ella es nicaragüense y ella ni su novio tiene seguro social. Entonces,
ella va a recibir seguro hasta tres meses después del parto de su bebé. No va a
ser elegible para el seguro a menos que tenga un trabajo o estudie en el futuro
pero ella dijo que no tiene ganas de trabajar ni estudiar. Su novio tampoco
quiere trabajar y no está en la escuela. Fue un caso muy triste para la doctora
y la suegra de la mujer que la llevó. La doctora notó que la mujer nunca miró
en los ojos de ella, y nunca respondió. Su suegra dijo todo. Fue como si ella
fuera una niña y, en realidad, es. Fue difícil ver como esto evento de su vida
la está afectando. Recibió un examen de Papanicolaou y le daba mucha vergüenza.
Ella no quería hacerlo y la doctora dijo, “¿pero eres un adulto, si?” Es increíble
como son los doctores aquí en Costa Rica. Son muy honestos y francos. Nunca he
experimentado eso en los Estados Unidos. La doctora me contaba que este tipo de
caso sucede cada día. Hay niños, sí niños, que no tiene la capaz ni la
preparación de cuidar a un bebé. Siempre se hace la responsabilidad de la madre
o la abuela de cuidar al niño. Es una realidad muy triste, y mi doctora dijo
que necesitamos trabajar más educar los niños.
Tuvimos otro caso en que los padres se preocupaban
mucho del lenguaje de su niño. El niño tiene un trastorno de habla, o más específico,
tartamudeo. Fue muy interesante ver como la doctora interactuó con el niño,
enseñándolo fotos para que él pudiera responder. Fue evidente que el niño tenía
un problema de hablar. Entonces, ella lo mandó a un especialista.
La semana pasado, atendimos a un paciente más
viejo que padece de hipo constante y un dolor de pecho. Hicimos un electrocardiograma
para ver si fuera una arritmia o algo como así. Los resultados fueron normales.
Ella lo mandó a emergencias por otros exámenes y tratamiento. Descubrimos hoy
que él tenía un infarto cardíaco y necesitaba atención inmediatamente después
de salir la clínica. La doctora estaba muy emocionada que hizo una gran
diferencia en la vida de este hombre. Si ella no lo mandara a emergencias, quizás
moriría de otro ataque cardíaco.
Pues, es todo para hoy. No puedo creer que me falte
tres días hasta que yo termine observar la doctora en la clínica y tomar mi clase
de español. He aprendido más que yo imaginaba y por eso, estoy muy agradecido.
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